miércoles, 8 de febrero de 2012

~ 16.

Everyday it will rain.

-Mhm. –gimió Lucy mientras sentía como los labios de Justin la besaban por toda su cara.
-Despierta. –susurró y besó la frente de Lucy.
-Para. –rió y se refregó un ojo.
-Nop. –besó su mejilla, su frente, su otra mejilla, su nariz y para finalizar, besó su boca.
-No te aproveches, eh. –lo empujó levemente del pecho para separarse y se sentó.- ¿Qué hora es?
-Las 10:35. –vio la hora en su celular.
-Uh, no llegamos a clases. –suspiró.
-¿Enserio te quejas de que no llegamos? Era obvio que no saldremos de aquí tan rápido, estamos perdidos. –se paró.

Lucy tomó su bolso, se paró, sacudió su ropa con sus manos y comenzaron a caminar con Justin tratando de buscar la salida.

-¿No tienes frío? –preguntó.
-No.
-Pues tienes tus manos heladas. –tomó una y entrelazó sus dedos. Ella se sonrojó y bajó su vista al piso.
-Te ves hermosa sonrojada. –sonrió y la miró con ternura. Ella más roja se puso. Justin la jaló hacia él, la abrazó por los hombros aún con sus manos tomadas y besó su frente.
-Deja de hacer eso.
-¿Qué cosa? –sonrió mientras trataba de buscar su mirada.
-Deja de hacerme tan especial, que me lo creo. –hizo una mueca.
-Ay, Lu. Tú eres especial. –levantó su cabeza desde su mentón para que lo mirara.
-No me llames Lu. –puso su cara seria.
-¿Por qué? –rió.
-Suena horrible, ew. No lo vuelvas a decir. –sus rostros estaban muy cerca.
-Está bien… -hizo una pausa –Lu.
-Okay. Entonces yo también te pondré un apodo. –lo miró con un sonrisa malévola.
-¿Cuál sería? –levantó su ceja.
-No lo sé… -puso cara de pensativa- Justy. –dijo en tono de niña hueca.
-No vuelvas a decirlo.
-Justy, Justy, Justy. –sonrió.
-Lucy, detente.
-¿Prometes que no volverás a decirme Lu?
-No.
-Justy, Justy, Justy, Justy, Justy. –ponía el mismo tono de voz que anteriormente. Se separó de él y como pudo, ya que la rodilla aún la tenía herida, comenzó a saltar alrededor de él.
-Pareces ridícula. –rió y se quedó en un mismo lugar con los brazos cruzados.
-¡Justy, Justy, Justy!
-Ya, detente.
-¿Prometes no volver a llamarme Lu? –quedó al frente de él.
-Pero…
-Juuuuuusty. –lo interrumpió- Promételo.
-Pero me gusta como te queda el sobrenombre Lu.
-Justy, Justy, Juuuuuuuuusty.
-Lu, Lu, Lu. –la miró desafiante y levantó una ceja.
-Justy.
-Luuuu.
-Mi nombre es Lucy, no Lu.
-El mío Justin, no Justy.
-Pues deja de decir Lu. –se acercó a él.
-Tú deja de llamarme Justy, pareces una niñita hueca.
-Ay, Justy. –rió con una risa hueca y puso su mano en su boca.
-¡Ya detente! –la tomó en brazos y en un movimiento rápido la dejó en el suelo, acostada encima de las hojas secas.

Comenzó a hacerle cosquillas en su estómago y en su cuello. Lucy tenía una risa muy contagiosa, haciendo que él riera por eso.

-Detente, Justin. –reía y doblaba su espalda para que dejara de hacer cosquillas.
-Nop. –respondió y siguió haciéndolo.
-Ay, ya, por favor. –trataba de agarrar las manos de Justin pero no las encontraba.
-Si paro, ¿me darás un besito? –se detuvo.
-¿Por qué tendría quedarte un beso?
-Bueno, porque sé que te encanto y me amas con todo tu corazón.
-Que egocéntrico. –rió.
-No, pero enserio. Quiero mi beso. –cambió su cara a una seria.
-No te lo daré.
-Bien… entonces sufrirás. –sin decir nada más, se acostó encima de Lucy.
-¿Qué haces? ¡Pesas un montón! –trataba de quitarlo de encima.
-Dame mi besito y me quito. –sonrió.
-Cierra los ojos. –él sonrió más y cerró los ojos rápidamente.

Lucy lo miró un rato, era hermoso. Su cabello castaño alborotado, su pequeña nariz respingada, sus labios rosados que daban ganas de besarlos sin parar. Se acercó a él lentamente y dio un pequeño beso en los labios.

-Oye. –abrió los ojos, frunció el ceño y apoyó su peso en sus manos.
-¿Qué? –rió.
-Eso no es un beso.
-Tú me pediste un besito, no un beso. –subió sus cejas.
-Pero ahora quiero un beso, así que dámelo. –hizo un puchero.
-No, ya di lo que pediste. Quítate de encima. –trató de empujarlo pero obviamente no pudo quitárselo de encima.
-Bien. Entonces yo te lo daré.
-¿Qu…? –Justin no dejó terminarla y la besó.

Agarró sus mejillas entre sus manos y la besó lentamente. De a poco se estaba haciendo adicto a los labios de Lucy. Le encantaba todo de ella; su forma de ser, su personalidad, la manera en como se hacen pequeños hoyuelos en sus mejillas cuando ríe, como se sonroja cada vez que le dice algo lindo, sus negros y brillantes ojos, su ternura, le encanta todo lo que tenía que ver con Lucy. Y ya estaba más que claro que a él le gustaba Lucy, lo había admitido. De a poco se estaba enamorando de ella.

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