Everyday it will rain.
-Mhm. –gimió Lucy mientras
sentía como los labios de Justin la besaban por toda su cara.
-Despierta. –susurró y besó
la frente de Lucy.
-Para. –rió y se refregó un
ojo.
-Nop. –besó su mejilla, su
frente, su otra mejilla, su nariz y para finalizar, besó su boca.
-No te aproveches, eh. –lo
empujó levemente del pecho para separarse y se sentó.- ¿Qué hora es?
-Las 10:35. –vio la hora en
su celular.
-Uh, no llegamos a clases.
–suspiró.
-¿Enserio te quejas de que
no llegamos? Era obvio que no saldremos de aquí tan rápido, estamos perdidos.
–se paró.
Lucy tomó su bolso, se paró,
sacudió su ropa con sus manos y comenzaron a caminar con Justin tratando de
buscar la salida.
-¿No tienes frío? –preguntó.
-No.
-Pues tienes tus manos
heladas. –tomó una y entrelazó sus dedos. Ella se sonrojó y bajó su vista al
piso.
-Te ves hermosa sonrojada.
–sonrió y la miró con ternura. Ella más roja se puso. Justin la jaló hacia él,
la abrazó por los hombros aún con sus manos tomadas y besó su frente.
-Deja de hacer eso.
-¿Qué cosa? –sonrió mientras
trataba de buscar su mirada.
-Deja de hacerme tan
especial, que me lo creo. –hizo una mueca.
-Ay, Lu. Tú eres especial.
–levantó su cabeza desde su mentón para que lo mirara.
-No me llames Lu. –puso su
cara seria.
-¿Por qué? –rió.
-Suena horrible, ew. No lo
vuelvas a decir. –sus rostros estaban muy cerca.
-Está bien… -hizo una pausa
–Lu.
-Okay. Entonces yo también
te pondré un apodo. –lo miró con un sonrisa malévola.
-¿Cuál sería? –levantó su
ceja.
-No lo sé… -puso cara de
pensativa- Justy. –dijo en tono de niña hueca.
-No vuelvas a decirlo.
-Justy, Justy, Justy.
–sonrió.
-Lucy, detente.
-¿Prometes que no volverás a
decirme Lu?
-No.
-Justy, Justy, Justy, Justy,
Justy. –ponía el mismo tono de voz que anteriormente. Se separó de él y como
pudo, ya que la rodilla aún la tenía herida, comenzó a saltar alrededor de él.
-Pareces ridícula. –rió y se
quedó en un mismo lugar con los brazos cruzados.
-¡Justy, Justy, Justy!
-Ya, detente.
-¿Prometes no volver a
llamarme Lu? –quedó al frente de él.
-Pero…
-Juuuuuusty. –lo
interrumpió- Promételo.
-Pero me gusta como te queda
el sobrenombre Lu.
-Justy, Justy, Juuuuuuuuusty.
-Lu, Lu, Lu. –la miró
desafiante y levantó una ceja.
-Justy.
-Luuuu.
-Mi nombre es Lucy, no Lu.
-El mío Justin, no Justy.
-Pues deja de decir Lu. –se
acercó a él.
-Tú deja de llamarme Justy,
pareces una niñita hueca.
-Ay, Justy. –rió con una
risa hueca y puso su mano en su boca.
-¡Ya detente! –la tomó en
brazos y en un movimiento rápido la dejó en el suelo, acostada encima de las
hojas secas.
Comenzó a hacerle cosquillas
en su estómago y en su cuello. Lucy tenía una risa muy contagiosa, haciendo que
él riera por eso.
-Detente, Justin. –reía y
doblaba su espalda para que dejara de hacer cosquillas.
-Nop. –respondió y siguió
haciéndolo.
-Ay, ya, por favor. –trataba
de agarrar las manos de Justin pero no las encontraba.
-Si paro, ¿me darás un
besito? –se detuvo.
-¿Por qué tendría quedarte
un beso?
-Bueno, porque sé que te
encanto y me amas con todo tu corazón.
-Que egocéntrico. –rió.
-No, pero enserio. Quiero mi
beso. –cambió su cara a una seria.
-No te lo daré.
-Bien… entonces sufrirás.
–sin decir nada más, se acostó encima de Lucy.
-¿Qué haces? ¡Pesas un
montón! –trataba de quitarlo de encima.
-Dame mi besito y me quito.
–sonrió.
-Cierra los ojos. –él sonrió
más y cerró los ojos rápidamente.
Lucy lo miró un rato, era
hermoso. Su cabello castaño alborotado, su pequeña nariz respingada, sus labios
rosados que daban ganas de besarlos sin parar. Se acercó a él lentamente y dio
un pequeño beso en los labios.
-Oye. –abrió los ojos,
frunció el ceño y apoyó su peso en sus manos.
-¿Qué? –rió.
-Eso no es un beso.
-Tú me pediste un besito, no
un beso. –subió sus cejas.
-Pero ahora quiero un beso,
así que dámelo. –hizo un puchero.
-No, ya di lo que pediste.
Quítate de encima. –trató de empujarlo pero obviamente no pudo quitárselo de
encima.
-Bien. Entonces yo te lo
daré.
-¿Qu…? –Justin no dejó
terminarla y la besó.
Agarró sus mejillas entre
sus manos y la besó lentamente. De a poco se estaba haciendo adicto a los
labios de Lucy. Le encantaba todo de ella; su forma de ser, su personalidad, la
manera en como se hacen pequeños hoyuelos en sus mejillas cuando ríe, como se
sonroja cada vez que le dice algo lindo, sus negros y brillantes ojos, su
ternura, le encanta todo lo que tenía que ver con Lucy. Y ya estaba más que
claro que a él le gustaba Lucy, lo había admitido. De a poco se estaba
enamorando de ella.
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