lunes, 21 de mayo de 2012

One Shots.

 ~ El último beso.


Así que iré a sentarme en el suelo con tu ropa puesta, todo lo que sé es que no sé como hacer para ser algo a lo que extrañes, nunca pensé que tendríamos un último beso. Nunca pensé que terminaríamos así, tu nombre, tu nombre siempre estará en mis labios al igual que un último beso.” –Last Kiss, Taylor Swift.


Un nuevo día, al igual que los anteriores. Iría al hospital a ver a mi hermosa novia, el amor de mi vida, Chloe. Un nuevo día hablándole, diciendo cuanto la extraño, como me hace falta día a día y como cada día la amo más. Aunque sé que no me responderá o me sonreirá hermosamente como ella lo hace, porque está en coma. Camino hacia allá, compré unas rosas azules, sus favoritas, y un oso grande que decía un simple pero significativo “Te amo”.Cuando llegué, me estacioné y subí con mucho temor por el ascensor hasta el piso en donde estaba la habitación de Chloe. Sus padres estaban afuera de la habitación llorando. Obviamente iban a estar así, Chloe no despierta hace 2 meses. Todo esto es culpa de Matt, su ex novio y muy buen amigo de ella y de mí.

°Flashback (Narrador omnisciente.)°

-Matt, ¿no prefieres que maneje yo? Has tomado mucho alcohol. –sugirió Chloe, con su suave y delicada voz, Matt manejaba locamente.
-No. Te digo que estoy bien, ¡déjame! –apenas le salían palabras de lo ebrio que estaba. Chloe tenía mucho miedo, algo malo podría pasar. Matt hizo un giro y casi choca, y, de la nada, se desmayó, dejando al auto sin un conductor.
-Mierda, ¡Matt! –exclamó Chloe temerosa mientras tomaba el volante y trataba de manejar. 

Los autos tocaban las bocinas reiteradamente, lo que hacía que Chloe se pusiera más nerviosa. El semáforo se puso en rojo, todos los autos frenaron, pero Chloe no pudo y pasó lo que ella menos quería… chocó. Lo único que escuchó fue un fuerte ruido para luego pegarse en la cabeza, quedando inmediatamente en coma.

°Fin Flashback (Narrador protagonista)°

Matt está en la cárcel en estos momentos por manejar con los efectos del alcohol. Me acerqué a sus padres, mis suegros, y los saludé. Dijeron que la hora de visitas ya había empezado pero que, al igual que todos los días, sólo se podía entrar de a una persona. Pedí ser el primero y entré. Dejé las flores y el peluche en donde estaban todos los regalos. Me acerqué a ella y me senté en un sillón que estaba a un costado. Se veía tan débil, conectada a tantos cables y con una mascarilla de oxígeno.

-Hola, princesa. –acaricié su cara- No tienes idea de lo mucho que te extraño, me haces demasiada falta. Te extraño.- tomé su mano- Extraño tu sonrisa, tu dulce risa, tus cálidos abrazos, tus deliciosos y tiernos besos, extraño todo de ti. Por favor, despierta. Te lo ruego, solo… despierta. –apoyé mi cabeza en su abdomen sin soltar su mano y comencé a llorar. Estuve varios minutos así hasta que sentí algo extraño. Sentí como Chloe apretaba de a poco mi mano. Eso significa que… ¡despertó! Levanté mi cabeza, sequé mis lágrimas y vi que empezaba a abrir sus ojos de a poco.
-Justin… -trató de decir, pero se entendía muy poco por la mascarilla.
-Shh, linda, no hables. –dije y sonreía como un estúpido. Ella suavemente se quitó la mascarilla y habló.
-Te amo. –susurró.
-Yo más, hermosa. –la abracé no tan fuerte.
-Justin… -volvió a decir.
-¿Sí, linda? –acaricié su rostro.
-Ya no creo que aguante más –susurró y una lágrima cayó por su mejilla.
-¿A qué te refieres? –pregunté con miedo.
-¿Podrías besarme? –ignoró mi pregunta anterior. Rápidamente tomé su cara y la besé. Lo hice suavemente, ya que creía que si hacía algún movimiento brusco le haría daño. El beso estaba lleno de amor, ternura, tristeza.
Varias lágrimas caían de mis ojos mientras la besaba. Me separé lentamente de ella.
-Gracias por darme mi último beso, -sonrió levemente- te amo. –cerró de a poco sus ojos marrones. El lector de sus latidos hizo un ruido de un pito continuo, lo que indicaba que su corazón dejó de latir. No sé porqué, pero no lloré. Es más, estaba feliz. Fui la persona que le dio su último beso.





~ La Bella y la Bestia.


-¡¿Cuántas veces te he dicho que no salgas de casa sin mi permiso?! –le gritaba Justin a Vanessa, su novia y futura esposa. Ellos vivían juntos.
-Sólo fui a comprar algo para comer. –dijo la chica mientras cerraba la puerta.
-¿Ah, sí? –levantó una ceja mientras se acercaba amenazadoramente a Vanessa- ¿Estás segura de que no fuiste a ver al chico de la cafetería? –acorraló a la chica contra la pared.
-No… -susurró con miedo.
-Eres una puta. –la miró con desprecio.
-No tienes porqué hablarme así –seguía hablando con miedo.
-¡Yo puedo hablarte como yo quiera! –le levantó la mano y la abofeteó. Todo eso pasaba todos los días. La chica tocó su mejilla mientras se deslizaba por la pared quedando sentada en el suelo. Poco a poco las lágrimas se hacían presentes en los ojos de Vanessa.
-Levántate. –dijo cortante, ella negó con la cabeza- ¡Que te levantes, mierda! –la tomó bruscamente del brazo y, literalmente, la arrastró hacia el sofá y la tiró en él.
-No quiero que nunca más salgas sin mi permiso, -le agarró el cabello fuertemente- ¡¿me escuchaste?! –le gritó en la cara. Ella asintió con mucho miedo acumulado en ella. Justin la soltó bruscamente haciendo que la cabeza de Vanessa se golpeara contra el respaldo del sofá.
-Saldré. Volveré tarde, no me esperes. –cerró la puerta de un golpe. Vanessa explotó en llanto, ella no entendía qué le pasó al Justin del que ella se enamoró. Ese Justin que la trataba como una princesa, ese chico que no podía estar un segundo sin escuchar la voz de su amada, el que le regalaba flores y la trataba delicadamente. Al parecer ese Justin desapareció para siempre. Ahora era insensible, era frío, agresivo y controlador. Vanessa vio su dedo anular izquierdo en donde estaba ese brillante y costoso anillo de compromiso. Justin prometió amarla por siempre cuando le dio ese anillo. Pero al parecer olvidó esa promesa.

Justin ya se había ido hace 6 horas y Vanessa seguía llorando. Eran las 3 de la madrugada y aún no llegaba. Vanessa estaba acostada en el sofá tapada con una manta, quería esperar a Justin. Aunque él la maltrate ella aún lo sigue amando y está enamorada de él. De repente, se sintió como la puerta se abría rápidamente y como Justin entraba. A simple vista se notaba que estaba un poco borracho.

-¡Dije que no me esperaras! –gritó enrabiado cuando se dio cuenta de que Vanessa estaba en el sofá.
-Estaba preocupada –dijo suave.
-Sube. –le ordenó, Vanessa se paró lentamente ya que su cuerpo temblaba del miedo- ¡apúrate! –la tiró del brazo y subió las escaleras.
-¡Justin, me lastimas! –trataba de soltarse.
-¡Para! –gritó y la miró con odio. Vanessa se movía para que Justin la soltara ya que realmente la estaba lastimando- ¡Dije que pararas! –se giró y comenzó a zamarrearla. Vanessa lloraba y le gritaba que se detuviera, pero Justin no la escuchaba.

En un movimiento brusco, Justin empujó a Vanessa haciendo que ésta cayera por las escaleras.

-¡Vanessa! –gritó Justin cuando la chica cayó piso y se golpeó con la punta de la mesa de centro en la cabeza. Se puso de rodillas dejando la cabeza de la chica en sus rodillas.
-Vanessa, despierta por favor –inconscientemente caían lágrimas de sus ojos. Justin comenzó a sentirse mal, recordó todo lo que le hizo. Desde el primer momento en el que hablaron hasta el último golpe que le dio.
-Vanessa, vamos mi amor, despierta. –ya comenzaba a desesperarse- Lamento todo lo que te hice, acabo de darme cuento de que un soy un maldito maricon, un poco hombre, un idiota. Lo lamento. Despierta… -ya estaba llorando. Justin se rindió, tomó el pulso de la chica, pero éste no existía. El golpe que se dio contra la mesa le causó la muerte inmediatamente. Justin se dio cuenta que es verdad lo que todos dicen: “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.




  ~ Me perdiste.


Lo hemos perdido todo, el amor se ha ido. Ella ha ganado, ya no es divertido, lo hemos perdido todo, el amor se ha ido. Y nosotros teníamos magia y esto es trágico, no pudiste mantener tus manos sólo para ti. Siento que nuestro mundo se ha infectado, y de alguna manera me dejaste abandonada. Hemos visto que nuestras vidas han cambiado, cariño… me perdiste.” –You lost me, Christina Aguilera.

-Shh, tranquila mi vida –pegaba pequeñas palmadas a mi bebé, Isabella (Bella), de 7 meses- mira lo que te tiene mamá –le puse su biberón en la boca y comencé a mecerme con él mientras caminaba por mi cuarto. Bella comenzó a dormirse, me acerqué a su cuna que estaba un poco apartada de mi cama, lo acosté y lo arropé. Me acerqué a mi cama y me senté en ella. Observé mi habitación, la habitación la cual fue presente del momento en que él rompió mi corazón yéndose con otra, dejándome una marca de él en mí, un bebé.
-Mi niña, ¿qué haces despierta a esta hora? –entró mi madre mientras terminaba de abrochar su bata.
-Bella tenía hambre –suspiré.
-¿Cómo te has sentido? –preguntó y se sentaba a mi lado.
-Bien… supongo –dije con mi voz apagada y triste.
-Cariño… -acarició mi cabello y me abrazó, las lágrimas poco a poco se hacían presentes en mi cara- eres la chica más fuerte que he conocido en mi vida. No es fácil tener un bebé cuando eres tan joven, sobre todo recién cumpliendo los 18 años. Te amo mi niña –me abrazó más fuerte.
-Lo extraño –dije de repente mientras sollozaba.
-Lo sé, pasó lo mismo con tu padre. Tienes que tratar de olvidar todo eso y seguir con tu vida.
-No puedo, él era mi vida –lloré más fuerte. El recuerdo de lo que pasó esa vez, un 20 de julio del 2010, vino a mi cabeza.


-¿Se puede? –golpeó suavemente la puerta de mi habitación.
-¡Pasa! –grité desde adentro.
-¿Para que querías que viniera tan urgentemente? –preguntó.
-Tengo que darte una noticia –dije nerviosa.
-Ah, ¿sí? –preguntó sin interés alguno- dime.
-Bueno… lo que pasa es que… -comencé a tartamudear, suspiré- estoy embarazada –terminé la frase mientras cerraba los ojos, me aterraba ver que expresión pondría Justin.
-¡¿Qué?! Esto no puede ser, no. –dijo mientras se agarraba su cabeza y comenzaba a caminar de un lado hacia otro.
-¿Qué pasa? –pregunté nerviosa.
-¿No entiendes? Esto no está bien. Tú no puedes estar embarazada, yo no puedo ser padre de un hijo tuyo –decía desesperado.
-¿Por qué no? –presentía que algo horrible iba a suceder.
-Porque yo ya no te amo. –dijo fríamente.
-Que yo ya no te amo –elevó más su voz- ¿eres sorda o qué?
-¿Por qué dices eso si ayer me decías que yo era tu vida y que me amabas como a nadie en el mundo? –mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
-Cambié de parecer –sonrió hipócritamente- ¿eso era todo? –no respondí. No tenía palabras, estaba en un estado de shock. La persona de la cual me enamoré, con la cual perdí mi virginidad pensando que él era el chico correcto, que él era el amor de mi vida, me dice todo esto.
-¿Por qué dices eso? –comencé a llorar.
-Porque es cierto, ya no te amo. Todo este tiempo he estado viendo a Ashley, otra chica, que me da todo lo que tú nunca me diste –sonrió cínicamente.
-¿Cómo mierda puedes ser así? –grité desesperada.
-¿Así como? –respondió pasivo.
-¡Así de poco hombre! –grité con rabia.
-¿Y tú como puedes ser así de puta, coqueteando con cada hombre que se atraviese por tu camino? –elevó su tono de voz. Eso ya fue demasiado. No pensé ningún segundo y le pegué una bofetada que, creo yo, se escuchó en toda la casa. Justin tocó su mejilla derecha mientras me miraba con odio. Se acercó a mí, me agarró fuertemente mis brazos y me aproximó a él.
-¡Suéltame, me lastimas! –traté de soltarme pero él era mucho más fuerte que yo.
-Tú no me tocarás nunca más en tu vida, Natalie, -cada vez me apretaba con más fuerza mientras yo sollozaba del dolor- ¿entendido? –gritó en mi cara.
-Y tú nunca más volverás a tocarla –dijo una voz masculina. Giré mi vista hacia la puerta y vi a Danny, mi hermano mayor. Justin en cuanto lo vio me soltó bruscamente, haciendo que cayera a la cama.
-Tienes 10 segundos para salir de aquí si no quieres que llame a la policía o te saque a patadas de aquí –dijo Danny mientras apuntaba hacia la puerta y marcaba un número en su celular, creo que era el de la policía.
-Pero… -trató de decir Justin pero Danny lo interrumpió.
-1, 2, 3, 4… -comenzó a contar, Justin me miró con un odio que se me rompía el corazón y se marchó. Se fue para siempre de mi vida, pero nunca se irá de mi corazón.


-Mi vida, tienes que seguir con tu vida. Tienes a tu bebé hermosa que te ama, a tu familia y amigos que también te aman. Tienes que seguir adelante –me aconsejaba mi comprensible madre- ahora descansa que mañana tenemos un almuerzo de la empresa de tu padre –besó mi cabeza y se fue a su habitación. Suspiré sonoramente. Bella comenzó a hacer sonidos raros con su boca. Me acerqué a ella y estaba estirando sus bracitos para que la tomara. La cargué y la llevé en brazos a mi cama, esta noche dormiré con ella. La arropé, la abracé y nos dormimos.

A la mañana siguieran, me desperté gracias a que alguien jugaba con mi cabello. Era Bella, que tironeaba mi cabello mientras chupaba su dedo pulgar. Me estiré y sonreí, no hay mejor manera para despertarse que ver a tu hermosa hija a tu lado.
-Buenos días preciosa, me senté y acaricié su cabello, me acerqué a ella e hizo el intento de darme un beso en la mejilla. La tomé en brazos, y la llevé al baño. La desvestí mientras la tina se llenaba de agua, la metí y comencé a bañarla mientras ella jugaba con una de sus muñecas. La saqué rápidamente y la envolví en una toalla. Fui hacia mi habitación y le saqué un vestidito, un chaleco delgado, unas medias blancas y unos zapatos. La vestí rápido para que no le diera frío, le sequé un poco el cabella y le hice unas trenzas. Bajé con ella al primer piso.
-Mamá, ¿puedes verla mientras yo me baño? –pregunté mientras me acercaba a ella.
-Claro, no hay problema –sonrió. La dejé en sus brazos y subí a bañarme.

Lo hice en menos de 15 minutos, me vestí así { http://www.polyvore.com/date/set?id=29793445 }, sequé mi cabello y me maquillé natural. Bajé a tomar desayuno y estaba toad mi familia, excepto Danny.
-¿Danny vendrá hoy? –pregunté mientras tomaba un sorbo de jugo.
-No lo creo, sigue en su luna de miel –respondió mi padre. Sí, Danny se casó. A sus 25 años con su novia y actual esposa, Arlette. El desayuno continuó tranquilamente entre risas por las cosas que hacía Bella. Luego de un rato, nos preparamos un poco y fuimos hacia el auto. Subí a Bella a su silla y me fui atrás con ella, mi papá de piloto y mi mamá de copiloto. Nos demoramos unos 20 minutos y llegamos a la enorme casa del jefe de mi padre. Saqué a Bella de su silla, la tomé y bajamos. Mi padre tocó el timbre y nos abrió la esposa del jefe, nos recibió amablemente y nos hizo entrar. Había varias personas adentro. Pero me llamó la atención de que los Bieber ya habían llegado. Mi padre y Jeremy son muy buenos amigos y compañeros de trabajo. Se acercaron a nosotros a saludarnos, Justin me miraba con una mirada de tristeza, yo trataba de evitarlo. Pattie cargó a Bella, su nieta. Dijo que tiene mi misma mirada y algunos detalles de Justin. Ojos verdes que transmitían una mirada de tranquilidad, la nariz y labios de Justin y su cabello castaño claro, casi rubio. Jeremy también la tuvo un rato y Justin la miraba con felicidad, sabiendo que ella era su hija. Fuimos a sentarnos a almorzar, fue una agradable junta. Perdí permiso y tomé a Bella y fuimos a una hamaca para darle su almuerzo. Comencé a balancearme suavemente mientras le daba de comer. Cuando terminé, la tomé en brazos y comencé a darle pequeños golpes en la espalda para que bote los gases. Empecé a mecerla para que durmiera. En el lugar que estaba, había un silencio relajante. Recordé todo lo que me ha pasado: cuando conocí a Justin, cuando en un día de San Valentín me pidió ser su novia, nuestras peleas, esa noche especial que hizo que en un tiempo después nuestra relación acabara, el día en que nació Bella y muchos más.

-Que lindas se ven –dijo alguien y se sentó a mi lado. No quise verlo porque sabía que era Justin- ¿cómo has estado? –preguntó mientras también se balanceaba.
-Bien –respondí suave para no despertar a Bella.
-Naty, yo quería pedirte perdón por lo que pasó esa noche. Me comporté como un idiota. No sé que me pasó. Lo que dije sobre Ashley fue todo mentira… -hizo una pausa- lo siento.
-¿Por qué te comportaste así de agresivo y frió conmigo? –seguía sin mirarlo.
-Ese día te ví hablando con Logan y me puse celoso.
-Yo siempre te dije que Logan era sólo un amigo, -lo miré- ¿te costaba mucho entender eso?
-Lo siento, no sé lo que me pasó. Quería que… me perdonaras –se rascó la nuca.
-Te perdono, pero NUNCA olvidaré lo que pasó –dirigí mi vista a Bella.
-Y, en un tiempo… ¿podríamos volver a ser lo que éramos antes? –preguntó nervioso.
-¿Es enserio? –cuando dije eso, su cara cambió radicalmente- tú no sabes lo mucho que sufrí cuando pasó todo eso. Lo que mucho que me costó pasar mi embarazo sola, lo que me cuesta criar a Bella sin su padre presente. Lo que estás pidiendo es imposible y nunca pasará –dirigí mi mirada hacia él y ví que tenía sus ojos llorosos.
-Pero Natalie… -le cayeron lágrimas.
-Natalie, nada. Tú me perdiste… para siempre. –me paré y me largué caminando por los largos caminos que habían.





~ Reconciliación con el amor.


Londres, Inglaterra. 18 de junio, 11:30 am.

Me preparaba para visitar a mi padre al cementerio. Hacía algo de frío, me puse esto { http://www.polyvore.com/take_me_there/set?id=38787731 } y salí de casa. El frío viento chocaba contra mi cara, haciendo que mis mejillas se pusieran mas rosadas de lo normal y mis labios se pusieran en un tono rojizo. 

Caminaba por las calles de Londres, no me gustaba tomar el autobús así que siempre iba caminando hacia el cementerio, servía para pensar y tener la mente fuera de los estudios. Tengo 19 años y voy en el primer año de la carrera de Psicología. He cambiado desde la muerte de mi padre; fue la segunda semana desde que nos mudamos desde New York hasta Londres. Desde ese trágico acontecimiento ya no sonrío, no hablo con casi nadie, simplemente soy un zombie. Lo único que me alegraba en esos días era él, Justin. Terminamos antes de que yo me mudara, solamente porque no queríamos tener una relación a larga distancia, no porque nos dejamos de amar. Yo lo amo con toda mi alma. Pero extraña e inesperadamente dejó de llamarme de un día al otro, cuando él prometió llamarme todos los días. Luego me enteré gracias a Paulette, mi mejor amiga, que él había estado saliendo con una chica y al parecer eran novios. Otro punto más para no ser feliz. Dejé de creer en el amor. En el camino sentí como alguien me seguía. Me daba vuelta y sólo veía a un hombre con un abrigo negro, jeans negros, gorro negro y unos lentes negros también. Daba escalofríos verlo. Seguí caminando hasta que llegué. “Cementerio General de Londres” decía en una placa gigante. Me adentré, hablé con el guardia y busqué la tumba de mi padre. La encontré y me senté en el húmedo pasto y me quedé en completo silencio contemplando lo que decía su placa: “Joseph Edward Campbell. 1962 – 2011”. Era tan triste todo esto. Perdí a una de las personas mas importantes de mi vida, ahora solo tengo a mi madre y a mi hermano mayor, James. Fue inevitable que no cayeran lágrimas de mis ojos, dejé un pequeño ramo de flores que había guardado en mi bolso.

-Te amo, papá. –musité y me retiré.

Salí del cementerio y fui a un parque cerca de allí. Había pocas personas, por lo que había un ambiente mas tranquilo. Me senté en una banca y miré un punto fijo, estaba ida, miles de cosas pasaban por mi cabeza. El hombre extraño se sentó al lado mío. Lo miré de reojo y me fijé que traía unas Supras, que extraño.

-¿Emily? –preguntó. Lo miré y fruncí el ceño, ¿como sabía mi nombre? Se quito los lentes y el gorro, era Justin. Mis ojos no podían estar más abiertos. Rápidamente me pare y caminé.
-No, Emily, espera –se puso frente mío y me agarró de los brazos.
-Suéltame. –miré sus brazos y luego lo miré con desprecio. Lo sé, soy desagradable.
-Estás cambiada –me miro de pies a cabeza sonriendo.
-Dije que me soltaras. –me solté bruscamente y caminé
-Pero, espera, -se puso frente a mí, nuevamente- ¿qué pasa? –preguntó tiernamente mirándome a los ojos. Había olvidado lo hermosos que eran.
-Nada. –moví mi vista de sus ojos al suelo.
-¿Acaso no estás feliz de verme? Podremos volver a estar juntos –sonrió.
-Ja, ¿enserio piensas eso? –reí irónica y lo miré seria.
-¿Qué pasa? –respondió con una pregunta.
-¿Por qué dejaste de llamarme de un día al otro? –ignoré lo que había dicho.
-P-porque… mi t-teléfono se echó a p-perder –tartamudeaba de lo nervioso que estaba.
-¿Por qué mientes? –lo dije con un poco de tristeza, Justin no respondió- Paulette me dijo que estabas saliendo con otra chica y al parecer son novios. –me crucé de brazos.
-Éramos. –me corrigió.
-Ah, ¿entonces si estabas con ella cuando también prometiste que me esperarías? –mi cara no tenia ningún gesto.
-Emily… -susurró.
-Adiós. –me alejé. Caminé no mucho y Justin volvió a ponerse frente mío.
-No, espera. –me tomó de los brazos- Yo lo siento por eso. Estaba solo y necesitaba compañía. Cuando estaba con ella solo pensaba en ti. Lo siento. –lo miraba seria. Me alejé nuevamente.
-No, Emily… -dijo y por milésima vez se puso frente mío, pero ahora me abrazó por la cintura dejando su cara en mi cuello. Yo estaba inmóvil, no le correspondí el abrazo.
-Abrázame. –dijo y me apretó mas, no le hice caso- Por favor… -comenzó a sollozar. La cosa que mas me da pena es ver a un hombre llorar, sobre todo si es Justin. Lo abracé rápidamente por el cuello y comencé a acariciar su sedoso cabello.
-No llores –dije suave y tiernamente. Se separó de mí y juntó nuestras frentes.
-Perdóname –susurró. No alcancé a responder ya que me besó. 

Una pequeña lágrima cayo de mi ojo, lo extrañaba tanto. Extrañaba tanto todo esto. Estaba cambiado, estaba más alto, su cabello y las facciones de su cara están distintas. Está perfecto. El beso era uno de lo mas tiernos que me ha dado, me apretaba a su cuerpo dando una señal de que no quería dejarme ir. Era todo indescriptible, era como un cuento de hadas, yo era la princesa y Justin era mi príncipe, era todo mágico y perfecto. Se separó lentamente de mí.

-Te amo –acarició mi mejilla.
-Yo igual –sonreí. Después de tanto tiempo al fin sonreí. Esa fue la manera en la que me reconcilié con el amor, luego de haberlo odiado durante 2 miserables años.





~ Superstar.

-Your eyes, those beautiful eyes… no. –borré todo lo que había escrito. Estaba en clases de Historia, muy aburrida y me distraía escribiendo una canción. Me inspiré en todo lo que siento hacia mi ídolo, todo lo que sale de mi corazón, inspirada en él, Justin Bieber. Vivo a millones de kilómetros de él, vivo en Nashville, la capital de Tenessee. Tengo 15 años, apunto de cumplir los 16 y me llamo Amy. La clase se hacía eterna, estaba muy aburrida y tenía un pequeño bloqueo mental. Gracias a Dios sonó el timbre para salir al receso de almuerzo. Caminaba por los pasillos tranquilamente mientras saludaba a algunas personas, no soy de tener muchos amigos pero hablo con mucha gente.

-¡Amy! –gritó Jake, mi mejor amigo mientras corría hacia donde yo estaba.
-¿Qué pasa? –pregunté mientras caminábamos hacia el comedor.
-¿Aún no te enteras? –preguntó.
-¿De qué?
-Habrá un concurso de talentos, linda. –respondió entusiasmado.
-Qué bien –respondí sin interés.
-¿Tanto desinterés, Amy? ¡Es la oportunidad que tienes para que todos conozcan la bella voz que tienes! –movía sus brazos desesperadamente.
-Jake, tú bien sabes la vergüenza que me da cantar en frente de personas. No lo haré –él me abrió la puerta del comedor.
-¡Vamos, Amy! Yo podría ser tu precioso y deseado guitarrista, no perdemos nada. Por favor –suplicaba.
-No lo sé, Jake. ¿Si quedo en vergüenza?
-No lo harás. Vamos, Amy. Por favor –hice pucheros. Yo me quedé pensativa, agarré una manzana y Jake un sándwich y fuimos a sentarnos. –Hago lo que sea –propuso en cuanto nos sentamos.
-¿Lo que sea? –levanté una ceja.
-Sí –respondió.
-Está bien –sonreí. Ya sabía lo que tenía que hacer por mí.
-Bien, ¿qué quieres que haga?
-Quiero que vayas a trabajar conmigo. –sonreí. Sí, con 15 años trabajo. Soy mesera de una pequeña cafetería.
-¿Qué? No, no, no, no. –respondió rápidamente.
-Tienes que hacerlo, o sino no me inscribo, simple. –volví a sonreír.
-Está bien, pero te juro que si Valerie me provoca, no responderé a lo que manden mis hormonas.
-Ew.
-Bien, ¿qué cantaremos? –le dio un mordisco a su sándwich.
-Bueno, en Historia estaba escribiendo una canción, pero la tengo solamente hasta la mitad. –respondí, saqué mi cuaderno de Historia y le mostré lo que había escrito.
-Wow, está bueno. Ese niñito de Bieber si que te inspira. –dijo y yo solamente reí un poco.



-¿Lista, Amy? –preguntó Jake mientras se acercaba con la guitarra en sus manos. Se veía muy guapo, tenía unos jeans apretados negros, unas Vans grises, una camisa y un saco encima. Yo estaba así { http://www.polyvore.com/lt/set?id=26252717 } no tan formal a como lo estaba Jake.
-Lista. –suspiré. Nos colocamos bajo detrás del escenario y esperamos a que el director nos presentara.
-Los próximos participantes son Amy y Jake, cantarán una canción escrita por la misma Amy. ¡Un fuerte aplauso! –todos comenzaron a aplaudir y nosotros nos pusimos en el escenario.

 Nos sentamos en unas sillas que había allí y Jake comenzó a tocar el principio de la canción. http://www.youtube.com/watch?v=I4fDaoQBrR4 La canción la había terminado hace unos pocos días, expresaba todo lo que sentía. De hecho, al principio de la letra que escribí decía “Para: Justin Drew Bieber ♥”. Cantaba con el corazón, sé que tal vez muchas chicas se sentían identificadas con esa canción, para su amor platónico o amor imposible. Terminé de cantar, Jake terminó de tocar unas notas y allí acabó nuestra presentación. Nos aplaudieron, gritaron, me sentí orgullosa de mi misma. Con Jake nos abrazamos fuertemente.

-Te dije que podías hacerlo –susurró en mi oído. Me separé de él y le sonreí. Al fin armé el valor suficiente y canté frente de personas.

Pasaron unas 2 semanas y aún seguían felicitándonos, ¡ganamos el concurso! Me sentí con una felicidad inmensa cuando dijeron que éramos los ganadores. Estaba caminando por los pasillos buscando mi casillero y siento el grito de Taylor, mi mejor amiga.

-¡Amy! –llegó a un lado mío- ¡a que no sabes!
-¿Qué cosa? –reí por su expresión.
-Mira amiga, yo hice una pequeña cosita, sé que te enojarás cuando te diga.
-¿Qué hiciste? –cambié mi cara a una seria.
-Ven, vamos y te muestro. –tomó mi brazo y me jaló hacia fuera, vi a lo lejos a Jake y me despedí de él con la mano. Se subió rápidamente a su auto y condujo hacia mi casa. Llegamos, saqué las llaves de mi bolso, abrí la puerta y entramos.
-¡Sube! –subió rápidamente las escaleras.
-Uhm, sí, sube. –dije sarcásticamente. Subí rápidamente y vi que tenía mi laptop prendida y la tenía en su regazo.
-¿Qué pasa? –pregunté ya confundida por sus reacciones.
-Promete no enojarte. –dijo.
-Está bien.
-Amy… -levantó sus cejas.
-Lo prometo, Taylor. Ahora dime.
-Está bien. –hizo una pausa y luego continuó- Lo que pasa es que grabé tu presentación del show de talentos de la escuela y la subí a Internet. –dijo rápido y se tapó la cara con un cojín.
-¡¿Qué hiciste qué?! –me alarmé- ¡¿Por qué lo hiciste?!
-Amiga, ¿que no te das cuenta? Tienes un gran talento. Y además… -hizo una pausa y comenzó a subir sus cejas de arriba abajo.
-¿Qué? –dije en tono seco.
-Bueno, un usuario llamado “kidrauhl” comentó ese vídeo –sonrió.
-¡¿Qué?! –Oh dios. Juro que la respiración se me fue por unos segundos. Le quité la laptop a Taylor, el vídeo ya estaba puesto, revisé los comentarios y ahí estaba el de él: “Tienes un gran talento, Amy. Tienes que aprovecharlo más, es hermosa la canción. Espero que nos conozcamos algún día y me cantes esa canción personalmente. Cuídate .” ¿Podría ser más perfecto? No.
-¡Aaaaaah! –grité como una loca y abracé a Taylor –Gracias, gracias, gracias.
-Y hay más sorpresas…
-¿Más? –puse las manos en mi pecho, no creo que pueda seguir aguantando tanta emoción.
-Pues, Justin mandó un mensaje privado a la cuenta de Youtube y pidió, más bien, rogó por conocerte. Dijo que en unos meses daría un concierto en aquí en Nashville y mandará pases VIP.
-¡Oh por Dios! ¡Taylor te amo! –la abracé más fuerte e inconcientemente algunas lágrimas cayeron de mis ojos. ¿Quién iba a creer que gracias a una simple canción podría conocer a mi ídolo?

Pasaron unos dos meses y yo aún seguía emocionada por esa gran noticia. Aún no asimilo que Justin quiera conocerme, esto no puede ser real. A chicas como yo no le pasan cosas así, nunca… no. Jake aunque no le guste Justin, estaba muy emocionado por tocar para él.
Estábamos en gimnasia, horrible. Trotaba al lado de Taylor y Maddie, mi otra mejor amiga.

-¿Emocionada? –preguntó Maddie sonriendo.
-Por supuesto. No todos los días pasa algo así. –sonreí.
-Lo sé, estoy muy feliz por ti, amiga –me abrazó mientras seguíamos trotando.
-Tenemos que transformarte para cuando lo conozcas. ¿Qué pasa si se enamora de ti y se casan? –dijo emocionada Taylor.
-Ay, Taylor, no. Deja de ver tantas películas –reí.
-Mírate, Amy. Eres hermosa, podrías gustarle.
-Sí Taylor, sí. –respondí sarcástica. No iba a creer lo que ella decía, sé que a Justin nunca le gustará una fan, menos una chica de un pueblo con 15 años, nop. Fuimos hacia camarines, nos duchamos y nos pusimos el horrible uniforme de nuestro colegio {
http://www.polyvore.com/cgi/img-set/BQcDAAAAAwoDanBnAAAABC5vdXQKFk9CYy1WWHJYM0JHTmROclEwa1M2U1EAAAACaWQKAWUAAAAEc2l6ZQ.jpg }. Eran las 15:00, las clases terminaban a las 15:30 y no teníamos nada que hacer. Nos quedamos en el patio conversando de cualquier tema que se nos ocurría hasta que me llamaron por el altavoz.

-Amy Blair, a oficina del director, por favor. –se escuchó la voz de la secretaria del colegio.
-¿Me acompañan? –me paré.
-Claro. –respondieron. Caminamos hasta inspectoría, esperé a que me dejaran pasar y toqué a la puerta del director.
-Disculpe -me asomé por la puerta.
-Oh, Amy. Pasa –sonrió y dejó unos papeles a un lado.
-¿Para qué quiere verme? –pregunté y Taylor con Maddie estaban atrás mío.
-Hace un rato llegó un paquete, es para ti. –me entregó una cajita en donde estaba puesto un papel con mi nombre encima.
-Oh, muchas gracias –miré la caja confundida- Hasta luego –me despedí con la mano y salimos y nos sentamos en una banca del patio del colegio.
-¿Qué Será? –preguntó Maddie.
-¡Ábrelo, ábrelo! –dijo Taylor ansiosa.
-Está bien, paciencia. –comencé a abrir la caja y me encuentro con una gran sorpresa dentro.
-¡Oh por Dios! –exclamé.
-¿Qué? –preguntaron ambas ansiosas.
-¡Son las entradas y los pases para conocer a Justin! –grité y comencé a saltar emocionada. Taylor y Maddie también gritaron conmigo y me felicitaban. A lo lejos vi a Jake con sus amigos.
-¡Jake! ¡Jake! –corrí hacia donde estaba, él se giró y yo me lancé en sus brazos.
-¿Qué pasa, linda? –rió por mi comportamiento.
-Las entradas y los pases llegaron –boté algunas lágrimas.
-¿Enserio? Wow –sonrió mientras yo le pasaba uno- “Jake Davern, Justin Bieber VIP”. –leyó. El mío decía Amy Blair. Era un sueño ver todo eso. El concierto era el 13 de agosto y estábamos a 2 junio, faltaba harto.

Todas las tardes con Jake ensayábamos, tratábamos de que todo saliera perfecto. Salimos hace unos días de vacaciones de verano, fuimos unos días a la playa y sólo la pasábamos bien. Llegó el 13 de agosto y yo no lo podía creer.

Me levanté temprano, Jake llegó a mi casa y desayunamos juntos. Ensayamos por última vez, almorzamos, me cambié de ropa { http://www.polyvore.com/fix_heart/set?id=38224352 } opté por ponerme un vestido y fuimos camino al estadio en el auto de mi madre. Ella estaba igual de emocionada que yo porque lo iba a conocer. Llegamos y la fila era infinitamente larga. Nos acercamos a la entrada, mostramos los pases, se demoraron un poco y nos dejaron entrar. Casi me da un paro cardíaco cuando nos dirigíamos hacia dentro del recinto. En el camino, vimos a Alfredo, Scooter y a Kenny.

-¿Tú eres Amy? –preguntó Alfredo sonriendo.
-Sí –conteste sonriendo nerviosamente.
-Oh Dios, tienes un gran talento. –dijo Scooter.
-Muchas gracias –sonreí con más confianza- Mmmh, disculpen, ¿me puedo sacar una foto con ustedes? –pregunté tímidamente.
-Oh, por supuesto. Kenny la tomará –respondió Alfredo.
-No, me gustaría que Kenny también apareciera –sonreí, él me miró y rió. Llamaron a uno de los guardias para que tomaran la foto, nos pusimos en orden: Alfredo, Scooter, yo, Jake y Kenny.
-Muchas gracias –dije luego de ver la foto.
-Gracias a ti por venir. En un rato los vengo a buscar para que vayan a donde está Justin, hasta luego –dijo Scooter y los 3 se retiraron. Con Jake nos sentamos en unos pequeños sillones que había por ahí y conversábamos. Mis nervios eran inevitables, movía mis piernas nerviosamente. Aún seguía sin creer que en unos pocos minutos conocería a mi ídolo, y lo que más me ponía así, era que él quería conocerme. Jake estaba afinando un poco su guitarra y llegó Alfredo.
-Bien, Amy. Es el momento, vamos –cuando dijo eso mis nervios aumentaron. Jake me ayudó a pararme ya que mis piernas temblaban. Caminamos un poco y llegamos hasta un lugar en dónde había un cortina roja grande, al otro lado de ésta estaba Justin. Oh por Dios.
-Suerte. –dijo Alfredo y abrió la cortina. 

Yo me quedé en un shock completo. Llevé mi mano a mi boca y mis ojos se llenaron de lágrimas.

-Oh, linda no llores. –se acercó a mi y me abrazó. ¿Quería que me diera un ataque al corazón? Maldito tierno- Jake, ¿cierto? –le preguntó a Jake mientras deshacía el abrazo.
-Sí –sonrío.
-Tú eres Amy. –dijo con una sonrisa y yo asentí secando mis lágrimas- mucho gusto. –se dio un apretón de manos con Jake.
-Estás muy callada –rió, yo me sonrojé.
-Es que no puedo creer que al fin te conozco –respondí con una felicidad tremenda. Él sonrió.
-Bien, a lo que te invité. ¿Podrías cantar esa hermosa canción que escribiste, por favor? –sonrió, lo hace cada cinco minutos, pero es hermoso.
-Claro –sonreí tímidamente. Con Jake nos sentamos, el acomodó su guitarra y comenzó a tocar. Canté esa canción inspirada en él llamada “Superstar”. Mientras cantaba, el no sacaba esa sonrisa de su cara. Yo no podía mirarlo a los ojos mientras cantaba, me daba vergüenza. Estuve mirando todo el rato a Alfredo, que estaba en la habitación y tomaba fotografías, al suelo o a Jake, no podía mirar a Justin. Terminó la canción.
-¡BRAVO! ¡Bravo! –se paró y aplaudía fuertemente. Yo lo miré con las mejillas rojas –Cantas precioso. –me paró del asiento y me abrazó fuertemente. Oh, olía delicioso. Mientras yo, traía puesto Someday- tienes puesto mi perfume –se alejó de mí.
-Si –reí.
-Tienes un gran talento Amy. Enserio, algún día de estos, te llamaré para que grabemos alguna canción juntos. –sonrió y yo me sonrojé- Te ves muy linda sonrojada –sonrió, yo me sonrojé mucho más y tapé mi cara con mis manos. Jake, Justin y Alfredo rieron por mi acto.
-Gracias por hacer mi sueño realidad, Justin –lo miré a los ojos con una gran sonrisa en mi cara.
-Gracias a ti por apoyarme siempre –sonrió- bien, la foto. Vengan. –nos acomodamos para la foto. Jake y yo a los costados y Justin en medio. Nos tomaron dos fotos, la primera sonriendo y la segunda, sorpresivamente Justin besó mi mejilla. Era inevitable no sonrojarse ante tal tierno gesto.
-Muchas gracias por venir –abrazó a Jake y luego a mí- estaremos en contacto por el mail de tu cuenta de Youtube y por Twitter –sonrió.
-Claro –sonreí- Hasta luego. Gracias por todo –me despedí de los dos. Alfredo nos guió hacia fuera.
-¿Estás feliz? –preguntó.
-Más que feliz, acabo de conocer a mi ídolo. Es lo mejor que me ha pasado –sonreí y todavía quedaban algunas lágrimas presentes en mi cara.
-Que linda. –nos guío hacia fuera, nos despedimos de él y nos quedamos en nuestros asientos esperando el concierto.


Pasaron unos meses y aún no podía olvidar ese hermoso momento. Mi madre estaba muy feliz por eso. Nos mandaron por mail la foto que nos sacamos con Justin, yo imprimí una en papel de fotografía y la tengo en un cuadro en mi habitación. Mis familiares se enteraron y se alegraron demasiado. En la escuela las chicas me felicitaban, me preguntaban preguntas muy absurdas como “¿cuánto mide?” ¿Huele bien?” “¿Tiene bigote?” eran muy tontas, pero aún así estaban felices por mí. Con Justin quedamos de acuerdo de que grabaré una canción con él para el CD “Believe”. Y bueno, ¿qué más por decir? Con el tiempo el volvió a ser una superestrella y yo volví a ser solamente una fan.







¡Hola preciosas! Bueno, como se dan cuenta, esta no es la novela. Tengo un pequeño bloqueo mental, pero la estoy escribiendo. Me sentí horrible al dejarlas tantos días sin novela, así que les subí 5 One Shots que escribí hace un tiempo atrás, y que también los había publicado anteriormente. Espero que les gusten, y lo siento mucho por no subir :'c. Omg, ¿vieron los Billboards ayer? MORÍ. Taylor y Miley se veían hermosas, y fue tan tierno cuando Justin abrazó a Cady, sdkjfjksdf <3.

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¡Preguntas, aquí!


Las amo, y perdón por la tardanza <3.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

KATYAAAAAAAAA! ALSDÑASLDÑLASD ME ENCANTOOOOOOO! ES QUE NO PUEDES ESCRIBIR MAS HERMOSOOOOO! AAAAH AÑLÑLSALSA LO AMO <3

Anónimo dijo...

Haaaaaaay amo como escribis, es que escribis hermoso, realmente (: Me encantaron tus one shots, en varios casi llore, jajaja...
Espero pronto la nove o algunos one shots (:

/mysexyboyjb

María♥ dijo...

Son Geniaaales! Soy Lectora de tu novela, que ahora me cree un blog:$ escribes ¡genial! espero con ancias el capítulo que viene, besos.

Anónimo dijo...

Acabo de encontrar tu blog, y me encanto todo lo que escribes ((((: sigue la novela porfis!!!


PD: Tienes una sonrisa hermosa, por lo que se ve en tu foto de perfil (: <3