miércoles, 8 de febrero de 2012

~ 13.

Everyday it will rain.

Lucy se cayó, era inútil que siguiera discutiendo con él. Se preguntaba un millón de veces a dónde la llevaría. Hacía un frío horrible. Lucy se estremeció, cosa que Justin lo notó. Dobló un poco a la derecha y paró la moto. Se bajó, sacó su chaqueta y la puso en la espalda de ella haciendo que sonriera tímidamente como respuesta. ¿Cómo era que Justin un día estaba serio, al otro muy encariñado con Lucy, otro la trató mal y se burló de ella?

-La necesitas más que yo. –se subió nuevamente a la moto, la encendió y volvió a la autopista. Lucy se sonrojó. Que gesto tan tierno.
-Gracias. –le inclinó un poco, besó su mejilla y volvió a abrazarlo, cerrando sus ojos y apoyando su cabeza en la espalda.

Estaba muy intrigada, quería saber a donde la llevaría. Ya había abierto los ojos, ya no había autos ni tampoco estaban en la carretera. Era un camino de tierra. Al costado derecho se podía ver la ciudad, al costado izquierdo se veía un bosque. Ya se oscurecía y mirar para ese lado le daba mucho miedo. Poco a poco la moto comenzaba a detenerse.

-No, no, no, no. –se quejaba Justin y hacía el intento de que avanzara.
-¿Qué pasa? –preguntó con algo de miedo.
-El combustible, se acabó. –tenía cara de molesto.
-¡¿Qué?! –abrió sus ojos como plato.
-No te alteres, oye.
-¿Cómo quieres que no me altere? ¡Justin, estamos en el medio de la nada! –se bajó de la moto, Justin igual y le puso la pata que ésta tenía para que no se cayera.
-No es cierto. Hay un bosque. –trataba de tranquilizarla, aunque él igual tenía miedo.
-Genial… estoy perdida contigo. Nada peor podía pasar. –dijo en un tono más bajo.
-¿Te molestas acaso estar conmigo?
-Un poco. –miró el piso.
-¿Por qué? –dijo en un tono dolido. No supo porque le había salido así la voz.
-Porque un momento me tratas mal, otro bien y no me agrada eso.
-Pues a mi tampoco me gusta estar contigo.
-¿Por qué? –se cruzó de brazos y subió una ceja.
-Porque me avergüenzas. Mírate, –la apuntó y ella se miró- estás llena de pintura.
-Já. –rió irónicamente.
-Además, con esos ojos hinchados te ves más fea de lo normal. –dijo con una sonrisa burlona. Solamente mentía.

Lucy lo miró feo y se giró entrando en el bosque. Estaba enojada con él, no sabía porqué. No le había molestado que le dijera que ella no se encontraba la mujer más atractiva del mundo.

Justin se quedó esperando unos minutos, sabía que volvería ya que, como él creía, ella era una chica miedosa. Cuando ya supo que no volvería, su cara paso a ser una completamente seria. Entró corriendo al bosque buscando a Lucy.

-¡Lucy!, ¡Lucy! –gritaba desesperado. Buscaba tras los árboles, pero le era imposible ver. Ya todo se había oscurecido. No sabía que hora es, estaba perdido de todo.
-¡Lucy! –gritó más fuerte. Comenzó a ponerse nervioso. ¿Qué haría si no encontraba a Lucy?

Ahora sí que estaba desesperado y preocupado. Comenzó a correr y a meterse más adentro del bosque. Había una luna llena, cosa que lo hacía más aterrador. Al ver notar que ya había perdido a Lucy, pateó el tronco de un árbol con mucha fuerza y una lágrima de rabia cayó de su ojo.

-Lucy. –decía apenas mientras seguía caminando, si que estaba cansado.
-Aparece, por favor. –suspiró.
-Luuuuuuuuuuucy. –alargó el nombre y nuevamente gritó.

Estaba muriendo de frío. Lucy tenía su chaqueta y él solamente estaba en un suéter y abajo una polera blanca delgada. Se frotó las manos, luego se abrazó a sí mismo.
Caminaba lentamente mirando por todos lados. Le costaba admitirlo, pero tenía miedo. ¿Quién no le tendría estando perdido en bosque de noche y cuando hay una luna gigante?

Estaba ya muy adentro del bosque, ya no sabía como regresar. Pero tampoco pensaba en hacerlo, tenía que encontrar a Lucy sí o sí. Comenzó a tararear “Our First Time” de Bruno Mars  para no sentirse tan solo y con la intención de que su miedo se fuera.

Tarareaba algo feliz, pero un ruido lo distrajo. Se cayó y se acercó a donde provenía. Estaba detrás de un árbol, se escuchaba el llanto de alguien. Se asustó, ya que en muchas películas de terror siempre estaba una niña o alguien muerto que lloraba por alguna razón. Quería acercarse, pero a la vez no.

-Si no hay nadie, me haré en los pantalones. –pensó.

Se acercó lenta y suavemente, asomó un poco su cabeza y vio la figura de una persona allí. Frunció el ceño y se asomó completamente.

-¡Lucy! –suspiró aliviado, se hincó y la abrazó fuertemente. Ella lloraba, por alguna razón desconocida. Lloraba a mares. ¿Por qué estaría llorando?

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