Everyday it will rain.
Lucy se cayó, era inútil que
siguiera discutiendo con él. Se preguntaba un millón de veces a dónde la
llevaría. Hacía un frío horrible. Lucy se estremeció, cosa que Justin lo notó. Dobló
un poco a la derecha y paró la moto. Se bajó, sacó su chaqueta y la puso en la
espalda de ella haciendo que sonriera tímidamente como respuesta. ¿Cómo era que
Justin un día estaba serio, al otro muy encariñado con Lucy, otro la trató mal
y se burló de ella?
-La necesitas más que yo.
–se subió nuevamente a la moto, la encendió y volvió a la autopista. Lucy se
sonrojó. Que gesto tan tierno.
-Gracias. –le inclinó un
poco, besó su mejilla y volvió a abrazarlo, cerrando sus ojos y apoyando su
cabeza en la espalda.
Estaba muy intrigada, quería
saber a donde la llevaría. Ya había abierto los ojos, ya no había autos ni
tampoco estaban en la carretera. Era un camino de tierra. Al costado derecho se
podía ver la ciudad, al costado izquierdo se veía un bosque. Ya se oscurecía y
mirar para ese lado le daba mucho miedo. Poco a poco la moto comenzaba a
detenerse.
-No, no, no, no. –se quejaba
Justin y hacía el intento de que avanzara.
-¿Qué pasa? –preguntó con
algo de miedo.
-El combustible, se acabó.
–tenía cara de molesto.
-¡¿Qué?! –abrió sus ojos
como plato.
-No te alteres, oye.
-¿Cómo quieres que no me
altere? ¡Justin, estamos en el medio de la nada! –se bajó de la moto, Justin
igual y le puso la pata que ésta tenía para que no se cayera.
-No es cierto. Hay un
bosque. –trataba de tranquilizarla, aunque él igual tenía miedo.
-Genial… estoy perdida
contigo. Nada peor podía pasar. –dijo en un tono más bajo.
-¿Te molestas acaso estar
conmigo?
-Un poco. –miró el piso.
-¿Por qué? –dijo en un tono
dolido. No supo porque le había salido así la voz.
-Porque un momento me tratas
mal, otro bien y no me agrada eso.
-Pues a mi tampoco me gusta
estar contigo.
-¿Por qué? –se cruzó de
brazos y subió una ceja.
-Porque me avergüenzas.
Mírate, –la apuntó y ella se miró- estás llena de pintura.
-Já. –rió irónicamente.
-Además, con esos ojos
hinchados te ves más fea de lo normal. –dijo con una sonrisa burlona. Solamente
mentía.
Lucy lo miró feo y se giró
entrando en el bosque. Estaba enojada con él, no sabía porqué. No le había
molestado que le dijera que ella no se encontraba la mujer más atractiva del
mundo.
Justin se quedó esperando
unos minutos, sabía que volvería ya que, como él creía, ella era una chica
miedosa. Cuando ya supo que no volvería, su cara paso a ser una completamente
seria. Entró corriendo al bosque buscando a Lucy.
-¡Lucy!, ¡Lucy! –gritaba
desesperado. Buscaba tras los árboles, pero le era imposible ver. Ya todo se
había oscurecido. No sabía que hora es, estaba perdido de todo.
-¡Lucy! –gritó más fuerte.
Comenzó a ponerse nervioso. ¿Qué haría si no encontraba a Lucy?
Ahora sí que estaba
desesperado y preocupado. Comenzó a correr y a meterse más adentro del bosque. Había
una luna llena, cosa que lo hacía más aterrador. Al ver notar que ya había
perdido a Lucy, pateó el tronco de un árbol con mucha fuerza y una lágrima de
rabia cayó de su ojo.
-Lucy. –decía apenas
mientras seguía caminando, si que estaba cansado.
-Aparece, por favor.
–suspiró.
-Luuuuuuuuuuucy. –alargó el
nombre y nuevamente gritó.
Estaba muriendo de frío.
Lucy tenía su chaqueta y él solamente estaba en un suéter y abajo una polera
blanca delgada. Se frotó las manos, luego se abrazó a sí mismo.
Caminaba lentamente mirando
por todos lados. Le costaba admitirlo, pero tenía miedo. ¿Quién no le tendría
estando perdido en bosque de noche y cuando hay una luna gigante?
Estaba ya muy adentro del
bosque, ya no sabía como regresar. Pero tampoco pensaba en hacerlo, tenía que
encontrar a Lucy sí o sí. Comenzó a tararear “Our First Time” de Bruno
Mars para no sentirse tan solo y con la
intención de que su miedo se fuera.
Tarareaba algo feliz, pero
un ruido lo distrajo. Se cayó y se acercó a donde provenía. Estaba detrás de un
árbol, se escuchaba el llanto de alguien. Se asustó, ya que en muchas películas
de terror siempre estaba una niña o alguien muerto que lloraba por alguna
razón. Quería acercarse, pero a la vez no.
-Si no hay nadie, me haré en
los pantalones. –pensó.
Se acercó lenta y
suavemente, asomó un poco su cabeza y vio la figura de una persona allí.
Frunció el ceño y se asomó completamente.
-¡Lucy! –suspiró aliviado,
se hincó y la abrazó fuertemente. Ella lloraba, por alguna razón desconocida.
Lloraba a mares. ¿Por qué estaría llorando?
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