Everyday it will rain.
Las clases ya habían terminado. Lucy no volvió a ver a Matt en todo el
día y ellos siempre se iban juntos. Ella lo esperó unos 10 minutos fuera de la
escuela pero él no aparecía. Suspiró y caminó hacia su casa, ya había perdido
el autobús. Hacía mucho frío. Sacó la bufanda que tenía guardado en su bolso y
se la puso. Le encantaban los días así, los encontraba relajantes.
-¡Lucy, Lucy! –se escuchó a lo lejos una voz ronca. Lucy se giró y
divisó a Justin corriendo hacia ella.
-Hola –dijo ella extrañada en cuanto Justin llegó a su lado.
-¿Te importa si me voy contigo? –preguntó un tanto cansado.
-No. Claro que no. –sonrió. Comenzaron a caminar en silencio. Lucy no
hablaba, le daba algo de vergüenza. Iba cruzada de brazos mirando hacia abajo.
En tanto Justin lo único que quería era que se rompiera ese silencio incómodo.
Pero no sabía de qué hablarle. Así que decidió mirarla. Su perfil era precioso.
Como su cabello negro con un poco de ondulaciones caía suavemente por encima de
sus hombros llegando un poco más abajo del busto, como todo el tiempo tenía una
pequeña sonrisa en su cara y como sus mejillas se tornaban en un color rosado
por el frío.
-¿Dónde vives? –le preguntó Justin.
-A una calle más de acá.
-¿Cerca de la Avenida Colfax?
-Sí. –sonrió ella.
-Oh, yo también vivo por ahí. –dijo algo emocionado, cosa que a él le
extrañó.
-Genial. –sonrió. Siguieron caminando un poco, Justin logró sacar algún
tema para conversar. Se conocieron un poco más. Llegaron a la casa de Lucy, la
casa número 27.
-Aquí vivo. –se giró.
-Yo vivo a tres más allá. –rió un poco.
-Que coincidencia. –ella también rió.
-Un gusto conocerte, Lucy.
-Igualmente. –Justin se acercó y besó la mejilla de Lucy. Se arregló su
chaqueta de cuero y caminó hacia el lado izquierdo. Lucy se giró, metió la
llave en la cerradura y entró. Suspiró y apoyó su espalda contra la puerta.
Quedó mirando un punto fijo.
-Hola. –dijo su hermano.
-Hola, Jake. –sonrío- ¿No fuiste a estudiar hoy? –preguntó mientras dejaba
su bolso en el sofá y sacaba su abrigo, quedando en un chaleco delgado y abajo
una polera negra.
-Nah, me dio flojera. –Jake era el hermano mayor de Lucy. Tenía 21 años,
estudiaba sociología en la universidad. Lucy rió y se acercó a la cocina. Revisó
si había algo de comida, pero no había nada que le apetecía.
-Estaré en mi habitación. –avisó a su hermano. Éste no respondió. Tomó
su bolso y abrigo y subió. Dejó todo en un pequeño sofá que tenía. Eran las
17:30 hrs. El cielo ya se estaba ocultando un poco, estábamos en pleno
invierno, Enero del 2010. Decidió darse una ducha y ponerse pijama, no saldría
a ningún lado así que lo hizo para sentirse más cómoda. Se demoró unos 45
minutos en estar lista. Se puso una bata de color celeste, sus pantuflas rosadas
con unos cerditos en ella y bajó a prepararse un café con leche. Abajo estaba
Jake estudiando en el sofá. Sacó la leche y el café, se lo preparó y subió
nuevamente a su habitación. Sus padres llegaban tarde del trabajo.
Por el lado de Justin, él llegó a su casa. Vivía con su padre. Cuando
entró, el olor a humo de cigarro invadió su olfato, pero a él no le molestaba,
ya que era un fumador.
-¡Justin, hijo! –exclamó su padre. Él se acercó a la sala y lo vio
sentado al lado de una chimenea con dos mujeres con poca ropa alrededor de él.
La madre de Justin, lamentablemente, falleció cuando Justin tenía 14 años. Él
lo miró seriamente, gracias al padre de Justin, él es frío y no es una buena
persona. Él lo alentó a que fuera un mujeriego, que se acostara con quién
quisiera, que fumara, bebiera y se drogara.
-¿Quieres que te preste una de estas preciosuras? –preguntó Jeremy al
mismo tiempo que botaba el humo del cigarro de su boca. Justin no contestó,
solamente lo miró seriamente y subió las escaleras. Era raro que Justin no
hubiera aceptado acostarse con una de esas chicas con gran cuerpo. Llegó a su
habitación y cerró la puerta fuertemente. Tiró la mochila con el propósito de
que cayera en cualquier lugar. Se acostó de espaldas en su cama y tapó su cara.
La cabeza le dolía demasiado, pensaba en Lucy. Le atraía esa chica, no era como
todas. Sintió cómo su puerta se abría.
-¡Fuera de aquí! –gritó sin saber quién era. Era una de las prostitutas
que estaba con Jeremy. Su nombre era Jazmín. Cerró la puerta levemente y se
acercó a Justin, le tocó su entrepierna.
-A mi nadie me rechaza, niñito. –le dijo ya sentada arriba de él. Justin
sacó sus manos de la cara y la vio. No le causaba nada verla así, normalmente
ya se la estaría comiendo a besos y todo eso pero esta vez no lo hizo.
-Fuera. –le dijo frío tratando de sacarla de encima. Ella no se quitó.
Volvió a poner la mano en la entrepierna de Justin. Él como todo hombre, se
excitó. Agarró bruscamente a la chica y la besó mientras le quitaba la poca
ropa que tenía. Tendría sexo con ella.
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